El prefijo re en castellano expresa un movimiento hacia atrás, una repetición, que en muchos casos implica oposición y desacuerdo con los hechos sucedidos, combinando y articulando la memoria y la acción. Rehabitar, por lo tanto, es volver, de hecho, al lugar pasado y reivindicarlo como un espacio importante ante la posible apatía o el desinterés demoledor que caracteriza nuestros tiempos.
Las tres creadoras que participaron del programa Artista Residente del MAPR 2025–2026 abordan el tema de la memoria, cada una, desde distintas posturas conceptuales, y a través de diferentes medios nos presentan historias relacionadas con el pasado en busca de su recuperación.
Amara Abdal Figueroa con su Serie Los Guineos, Orden Axisol parte de la morada por antonomasia, los suelos o la tierra. La artista a lo largo de su trayectoria ha estudiado la arcilla de la isla creando cerámicas que, como ella misma comenta, “pueden terminar en fragmentos o fracasos productivos.” Se trata de un trabajo experimental que pone toda su atención en el estudio y rescate de los tipos de suelos y que en esta ocasión la llevó a la fabricación de un horno para quemar sus cerámicas. Su trabajo, en constante proceso, no busca resultados inmediatos. Para la artista, investigar y probar constituyen el cuerpo mismo de la obra. La experiencia de la tierra la conecta con el pasado ancestral esclareciendo el presente.
La instalación de Brenda Cruz Díaz El agua siempre vuelve a su cauce: regreso al mangle, se adentra en lo que fue la comunidad de El Fanguito, a los márgenes del Caño Martín Peña. Una comunidad que nace a raíz de los cambios en las políticas económicas implementados por el gobierno a partir de finales de los años treinta del siglo XX y que obligaron a los campesinos a abandonar las tierras para establecerse en torno a la ciudad. En esta obra la artista realizó un trabajo de investigación documental y entrevistó a personas que fueron parte de esa comunidad. De esta manera, según la artista: “la obra reafirma la necesidad de enfrentar el pasado, de vivir con el pasado, como ejercicio de memoria colectiva y de imaginar, desde el arte, nuevas formas de comunidad y convivencia.” La instalación sintetiza poéticamente el que fuera el hábitat de estos puertorriqueños.
También Adriana García Soto y su obra Aquí había un barrio busca rescatar la memoria colectiva y así rehabitarla. Se trata de la comunidad de San Mateo de Cangrejos, aledaña al Hospital Municipal de San Juan, hoy Museo de Arte de Puerto Rico, que fue expropiada por el gobierno a principios de la década de 2000. Actualmente, es ahí donde se encuentra el Parque Santurce. Para recrearlas, la artista se vale de ilustraciones de las viviendas y maquetas virtuales en 3D de estas que recoloca en sus posiciones originales por medio de la realidad aumentada. Como parte del proceso, se vale de documentación escrita, imágenes de la época y entrevistas a miembros de la desaparecida comunidad.
Estas tres artistas nos ofrecen diferentes vistas del pasado en busca de reivindicarlo y así de rehabitarlo, dando paso a un diálogo abierto a futuras reinterpretaciones.
Juan Carlos López Quintero
Curador MAPR