Francisco Oller (1833–1917) fue uno de los pintores más célebres que surgieron del Caribe en el siglo XIX. Su talento artístico se hizo evidente desde joven, cuando vivía en San Juan, Puerto Rico, y se fue desarrollando durante cuatro estadías en Europa. Allí absorbió y reconfiguró los estilos radicales del realismo, con su enfoque democrático de los temas cotidianos, y del impresionismo, con su énfasis en la sensación de los efectos espontáneos y pasajeros de la luz y la atmósfera. Ambos movimientos ayudaron a Oller a formarse una visión artística única de su natal Puerto Rico.
Desde el siglo XVIII hasta comienzos del XX, artistas europeos y estadounidenses visitaron el Caribe e interactuaron con sus colegas locales, creando un intercambio dinámico. El siglo XIX vio la proliferación de academias y escuelas de arte a través de la cuenca del Caribe, así como la llegada de cantidades sin precedentes de pintores extranjeros. Estas nuevas oportunidades de intercambio artístico inspiraron a Oller y otros artistas caribeños a viajar a Europa para estudiar.
Oller reaccionó al arte de sus colegas franceses, incluidos Gustave Courbet, Paul Cézanne, Camille Pissarro, Gustave Caillebotte y Alfred Sisley, así como de sus contemporáneos españoles Mariano Fortuny y Martín Rico y Ortega. Al regresar a su tierra desarrolló su propio estilo expresivo, comunicando un distintivo sentido de arraigo caribeño en sus bodegones, retratos y pinturas históricas. Fue ese el estilo el que transmitió a sus estudiantes y otros pintores en Puerto Rico y Cuba.
Con más de ochenta pinturas y obras sobre papel realizadas por Oller, sus predecesores y sus contemporáneos de ambos lados del Atlántico, esta exposición ubica las aportaciones de Oller en un contexto regional e internacional.
Richard Aste
Curador de Arte Europeo, Brooklyn Museum
Edward J. Sullivan
Cátedra Helen Gould Sheppard de Historia del Arte, Universidad de Nueva York
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