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La muestra es una pieza narrativa, parte "thriller", parte obra de intervención, parte un cuento de hadas tridimensional. Rubén Torres Llorca narra dos historias paralelas, una femenina y otra masculina, que a veces son disonantes, otras veces completamente armónicas y se unen en un punto en común en la historia misma. Se produce aquí, como en el jazz, un llamado y una respuesta que van conformando el tema central. Para remarcar el efecto masculino/femenino, la muestra incluye cinco fotos de la fotógrafa Liliam Domínguez, con quien el artista ha colaborado estrechamente en los últimos seis años. La instalación está constituida por cinco fotos de Domínguez, ocho esculturas y cinco cuadros de su autoría. El concepto general de la exhibición es del propio artista y ha sido curado en parte por Domínguez. Se trata de la historia clásica de la Bella y la Bestia. Solo que aquí como en la vida, en el proceso de cambiar a la bestia, la bella es así mismo transformada, al punto de detestarse a sí misma. La instalación reside en un cuarto a oscuras, iluminado solo por la luz propia de seis de las dieciocho partes que la componen.
Listado de obras:
- Para verte mejor, medio mixto, 47 x 33 x 23"
- The Names Have Been Changed, medio mixto sobre lienzo, 58 x 58"
- Date Missing, medio mixto, 38 x 14 x 15"
- Mirror, Mirror..., medio mixto, 53 x 35 x 30"
- Modelo para armar, medio mixto, 34 x 75 x 9"
- Looking Through the Wrong Side of the Telescope, medio mixto, 65 x 25 x 10"
- Windows & Walls, medio mixto, 60 x 70 x 6"
- The Warning, medio mixto, 15 x 10 x 9"
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Rubén Torres Llorca De padre pintor y madre costurera, el artista es representante de la diáspora cubana en Miami. Inicialmente vivió en Lisa y más adelante, se mudó a Regla. Su padre estuvo ausente en su vida y murió más adelante como chofer en combate. Alentado por Edma Garrucho, Torres Llorca estudió a la edad de 16 años en la Academia de San Alejandro. El profesor Antonio Aleho se destacó dentro del círculo de sus profesores, siendo Torres Llorca su alumno por unos cuatro años. Este artista influyó en otros artistas de su generación como Ricardo Rodríguez Brey, primer artista de nacionalidad cubana que va a Documenta Kassel y José Bedia. De este artista aprende el significado del arte conceptual. De allí pasa por unos cinco años al Instituto Superior del Arte (ISA) en donde tomó cursos de historia con Manuel Moreno Fraginals. Crea más adelante el grupo Pintura Fresca junto a Carlos José Alfonso y Tomás Sánchez, entre otros. El artista formó parte de la primera clase graduanda del ISA en 1982. Ya para esa fecha, exhibía a nivel internacional. Más adelante, parte a México en donde permanece por dos años, sobreviviendo al temblor del 1985. Su estancia en México lo marcó y cambia de un artista bidimensional a uno tridimensional. Trabaja en el Ministerio de Cultura de ese país y organiza exhibiciones de artistas como Glexis Novoa, Tomas Esson y Carlos Cardenas, entre otros. Ya en el 1989, participa en la Bienal de Sao Paulo en Brasil. Allí reside por un año. Más tarde, conoce en Argentina a la que es su esposa, María Cielo Portas, y vive allí por un año. Se establece en Estados Unidos en 1993. Uno de los artistas que más le ha impactado ha sido Richard Serra y una obra que estaba compuesta de una caja y al espectador acercarse sentía el ruido de un martillo y el texto de la obra leía: Obra con el sonido de su propia construcción.
Características de su obra: La obra de Torres Llorca lidia con elementos de la vida cotidiana, el movimiento de arte de vanguardia y sus propios conceptos. Algunas de sus obras se distinguen por asemejarse a la estructura de un cuento, representando por medio de estereotipos el bien y el mal. Su obra se caracteriza por su humor y su alto contenido conceptual. Casi siempre está acompañada de textos que complementan la imagen. En sus obras más recientes incorpora la iluminación eléctrica como elemento de lenguaje icónico para crear nuevos niveles de lectura hacia la misma. |