- Exhibiciones

Detalle de Exhibición

Anthony Goicolea: Actos Compulsivos
6/15/2006 - 10/22/2006

Galería: Galería R.J. Reynolds conocida como la Sala de Proyectos @ MAPR

Curador: Marysol Nieves

Auspiciada por: Ing. José B. Andreu y Millie Pietri, Lcdo. John T. Belk y Lcda. Margarita Serapión, Sr. Walter Otero y Sra. Dinorah y Sr. Horacio Campolieto.

La exhibición de Anthony Goicolea: Actos compulsivos es la primera exposición individual del artista en Puerto Rico.  La muestra recoge un número de cortometrajes en video que marcan la transición crítica del artista en el 2002 de las imágenes fijas al medio del video.  El uso que hace Goicolea del video le permite registrar sus humorísticos pero inquietantes desatinos mientras se desarrollan a través de un lapso limitado de tiempo y transcurren inevitablemente de acciones exageradas y perturbadoras a predicamentos absurdos y destructivos que quebrantan las convenciones sociales y nociones relativas al decoro.  Los videos de Goicolea a menudo se caracterizan por el uso de un solo punto de vista, y ángulos de cámara cortados, estacionarios o frontales con un mínimo de edición para crear el efecto de una progresión continua de tiempo—enfatizando así la ilusión de realidad en su trabajo.

En el video Act of Contrition, 2003 (3:40 minutos), Goicolea recrea un personaje ya habitual en su repertorio de jóvenes adolescentes – el torpe estudiante uniformado que a su vez emana inocencia y picardía.  Aquí, el confesionario tradicional se transforma en un ascensor mecánico en el que el artista/penitente queda atrapado en un ciclo infinito de confesión y contrición mientras el elevador asciende y desciende metafóricamente en un purgatorio sin fin entre el cielo e infierno, pecado y redención.  En su trabajo, Goicolea investiga la relación a menudo tenue o ambigua entre la autoridad institucional y la juventud, mientras los adolescentes navegan a través de un sinnúmero de problemas en la ruta hacia la edad adulta.

En el video Nail Biter, 2002 (2.44 minutos), Goicolea acentúa los aspectos voyeurísticos de su obra mediante un efecto que evoca el agujero de una cerradura, el cuál atrae al espectador hacia una escena íntima y perturbadora.  En medio del sonido de grillos, el espectador es confrontado con la imagen de un joven sentado en su cama, de noche, comiéndose las uñas de manera obsesiva.  A medida en que su comportamiento se hace más frenético, sus ojos miran alrededor del cuarto, insinuando el temor de ser descubierto.  Posiblemente sea este miedo o vergüenza lo que precipita su orgasmo, mientras el joven trata absurdamente de tapar la evidencia de su inexplicable efluvio debajo de las sábanas.  Como en otros trabajos realizados por Goicolea, y a pesar del comportamiento bizarro y demente de sus personajes, el espectador se siente inevitablemente atraído hacia su vulnerabilidad infantil.  Asimismo, nuestra reacción de empatía hacia estos personajes y sus predicamentos se deben sin duda a nuestros recuerdos y experiencias infantiles y de adolescencia.  Esto también se hace evidente en el video

En el video Classroom, 2002 (6:05 minutos) el artista alterna nos narrativas – en la primera dos muchachos están sentados en un salón de clases aparentemente sin supervisión adulta.  Uno comienza a sacarse los cabellos de manera obsesiva, mientras el otro lo mira incrédulo.  La segunda narrativa nos muestra a un muchacho que se pega unos pedazos largos de tiza a los dedos con cinta adhesiva, à la Edward Scissorhands, y comienza a garabatear de manera descontrolada sobre el pizarrón en un arranque de energía creativa.  Ambos videos aluden a las presiones de la adolescencia y sus consecuencias potencialmente peligrosas o extremas.

El video Tickle, 2002 (2:09 minutos), sin embargo, nos muestra una narrativa bastante más ligera, aunque igualmente absurda, mientras vemos que el sencillo e inocente acto de la risa se convierte en un drama de ciencia ficción en el que el personaje principal es poseído por una fuerza invisible que literalmente le hace cosquillas hasta hacerlo morir de risa.

Publicación: Anthony Goicolea: Actos compulsivos. Museo de Arte de Puerto Rico. San Juan, Puerto Rico. 2005.